Cubiertas y azoteas
Impermeabilización, encuentros con petos y chimeneas, evacuación de aguas y aislamiento térmico de la última planta.

Intervenciones de escala
Coordinamos la rehabilitación de edificios centrada en cubiertas, instalaciones y zonas comunes, con evaluación previa del estado del inmueble y planificación por fases.
La rehabilitación de un edificio empieza por un diagnóstico honesto. Muchas patologías que se manifiestan en una vivienda concreta —manchas de humedad en el último piso, olores en un patinillo, bajantes que gotean— tienen su origen en elementos comunes del inmueble y no se resuelven interviniendo puerta por puerta.
En la fase previa recopilamos la información disponible del edificio, revisamos su antigüedad y sistema constructivo, y observamos el estado aparente de cubierta, instalaciones generales y zonas comunes. Cuando la magnitud de la intervención lo requiere, el diagnóstico debe apoyarse en técnicos competentes que emitan la valoración correspondiente; nuestro papel es coordinar ese trabajo y ordenarlo en un plan de actuación.
Este orden importa: intervenir sobre acabados antes de resolver el origen de una filtración es la forma más habitual de gastar dos veces en el mismo problema.
Concentramos nuestro alcance en los elementos que más condicionan la habitabilidad y la conservación del edificio, y lo hacemos explícito para no generar expectativas fuera de nuestro ámbito:
Impermeabilización, encuentros con petos y chimeneas, evacuación de aguas y aislamiento térmico de la última planta.
Renovación o adecuación de columnas de agua, saneamiento, electricidad de zonas comunes y trazados que hayan quedado obsoletos.
Portal, escalera, distribuidores y cuartos técnicos: pavimentos, revestimientos, iluminación y mejora de la accesibilidad interior.
Refuerzos y reparaciones localizadas cuando el diagnóstico técnico las justifica, siempre bajo dirección facultativa.
En el parque construido de Madrid conviven edificios de finales del XIX, bloques de los años cincuenta a setenta y promociones más recientes. Cada época tiene su lógica constructiva y sus debilidades típicas: forjados de madera o de viguetas metálicas, instalaciones sobrepuestas, patios interiores mal ventilados o carpinterías sin rotura de puente térmico.
Cuando la rehabilitación del edificio se combina con la reforma de viviendas concretas, la secuencia debe estar coordinada. Tiene poco sentido terminar el interior de una vivienda antes de renovar la columna de bajantes que la atraviesa, o rehacer un baño justo antes de intervenir la cubierta que provoca la filtración.
Nuestro papel es ordenar ese calendario, integrar a los distintos intervinientes y mantener informada a la propiedad del avance real de los trabajos.
Una rehabilitación afecta a más personas que una reforma doméstica: propietarios, ocupantes, técnicos, industriales y, con frecuencia, el entorno urbano inmediato. La planificación tiene que contemplar acopios, medios auxiliares, accesos, seguridad y las restricciones de horario y ocupación de vía pública que apliquen.
Trabajamos por fases con hitos verificables, de modo que cada etapa se cierre antes de abrir la siguiente y se pueda comprobar lo ejecutado. Los imprevistos —muy habituales al abrir elementos ocultos en edificios antiguos— se documentan, se valoran y se deciden antes de continuar.
La comunicación es parte del encargo: informes de avance, aviso previo de los trabajos que generan más molestias y un interlocutor único para la propiedad durante toda la intervención.
Presupuesto
El coste de una rehabilitación depende del diagnóstico previo mucho más que de la superficie del edificio. Estas son las variables que más condicionan la valoración y que se concretan tras la evaluación técnica.
No es comparable renovar una cubierta a actuar simultáneamente sobre instalaciones generales y zonas comunes.
Soportes, forjados o conducciones en peor estado del previsto aparecen al abrir y modifican el alcance inicial.
Andamios, plataformas, ocupación de vía pública y protecciones colectivas tienen un peso relevante en obras de edificio.
Trabajar con el edificio habitado obliga a mantener accesos y suministros y a fasear los trabajos con más detalle.
Proyecto, dirección facultativa, coordinación de seguridad y salud y tramitación forman capítulos propios.
Los edificios catalogados o con condicionantes específicos limitan soluciones y materiales admisibles.
No publicamos tarifas cerradas porque cada inmueble es distinto: el presupuesto se concreta tras la visita, la medición y la definición del alcance por capítulos.
Proceso
Reunimos documentación disponible del inmueble, antecedentes de intervenciones y patologías detectadas por la propiedad.
Revisamos el estado aparente y coordinamos con técnicos competentes los estudios que la intervención requiera.
Ordenamos las actuaciones por urgencia y dependencia técnica, distinguiendo lo imprescindible de lo mejorable.
Detallamos capítulos y secuencia de trabajos, con los hitos de comprobación de cada etapa.
Coordinamos industriales y medios auxiliares, controlamos la seguridad del entorno e informamos del avance.
Verificamos las soluciones ejecutadas, especialmente estanqueidad y funcionamiento de instalaciones, y documentamos la entrega.
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Dudas habituales
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Contenido informativo elaborado por Sígusta Inversiones · Última actualización: agosto de 2026
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